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Jacqueline Listur

Nací en Montevideo pero aprendí a dar mis primeros pasos en Paysandú. Regresé a la capital cuando tenía 6 años de edad. Aún recuerdo la placidez del río Uruguay y la perfumada arboleda de la Avenida Lezica del Barrio Colón que junto al paisaje de Bella Vista de Maldonado, a orillas del Río de la Plata, me enseñaron a disfrutar de la naturaleza, verdadero encanto especial para mí.

Me gusta observarla en silencio para apreciar y escuchar las maravillosas melodías que animales y plantas nos suelen regalar, sumados al viento y la lluvia, parecen una orquesta sinfónica. El observar diferentes especies me hicieron sentir que en ellas había muchos misterios para descubrir, relatos para armar, contar y sobre todo imaginar. Y en cada descubrimiento, alguna historia surgía en mi mente y muchas veces se convirtieron en alguna canción.

Desde pequeña me gusta jugar, reír, recitar, dibujar, bailar y cantar, y cuando participaba en cada una de las actividades artísticas de la escuela siempre me invadía una gran alegría. Mantengo aún en mi memoria mi actuación en el Teatro Solís. Leía poesía con bastante frecuencia. Juana de Ibarbourou, Gustavo Adolfo Becquer y Amado Nervo fueron algunos de mis preferidos, quizás sus versos me alentaron a atreverme a escribir las letras de mis canciones.

La guitarra ha sido siempre mi cómplice y mi gran compañera y gracias a ella he podido canalizar la música que suena dentro de mí. Pero una canción llamada “La Pájara Pinta”, de la inolvidable María Elena Walsh marcó buena parte de mis creaciones: Yo soy la Pájara Pinta Viuda del pájaro Pintón Mi marido era muy alegre Y un cazador me lo mató. Con una escopetita verde El día de San Borombón… Me conmovió tanto este relato, que he procurado que mis protagonistas se encuentren y sean felices.

La mencionada autora despertó en mí la imaginación impulsándome a creer y saber que todo lo que me rodea puede sentir y expresarse de diferentes maneras. Integré durante varios años un grupo de danza de música folclórica latinoamericana. Los joropos, sambas, cuecas, huaynos, galopas, carnavalitos, jarabes tapatío, chacareras, medias cañas, huellas, zambas y el pericón entre otras, me llevaron a sentir la música con todo mi ser.

Más tarde me dediqué al canto y siendo una adolescente hasta participé en un ciclo en Canal 5 acompañada por un trio de piano, bajo y batería. Ya veinteañera di el infaltable paso por grupos de rock y pop en voz y guitarra rítmica.

Llegaron los Talleres con Luis Trochón y clases con Eduardo Larbanois, y antes de que me absorbieran mis actividades profesionales todavía quedó tiempo para incursionar en el canto sefaradí. La maravillosa oportunidad de ser mamá hizo el resto, seguramente lo más importante, en un intento de transmitirle a mi hijo la magia que sólo la música y la poesía pueden dar.

Así que allá por 1988 empezaron a fluir mis composiciones. Y han seguido surgiendo hasta ahora. Y en cada una de ellas hay una parte de mí, de mis vivencias, de mis encuentros, de mis miradas y obviamente de mi propia fantasía. Fui empresaria, ejecutiva, editora de libros y numeróloga.

Trabajé en diversas emisoras de radio como conductora, CX 26 Sodre y CX 30 La Radio entre ellas, en momentos difíciles de nuestro país. Pero sin importar cuál fuera mi actividad del momento, siempre tuve la necesidad de crear, de imaginarme cosas y soñar, de disfrutar con ellas. Y en eso estoy.

Jacqueline Listur Astegiano